
PINAMAR (nocturna), PUNTA MEDANOS, CARILÓ y VILLA GESELL - Noviembre
20 al 23 de Noviembre 2026
- 4 Días / 3 Noches
- PINAMAR
- Nivel inicial
Desde, por camioneta$877.000
3 travesías con 19 fechas entre noviembre de 2026 y febrero de 2027. Viajes en grupo con instructores; el precio es por camioneta y se reserva con seña.
Filtrar
19 fechas publicadas.

20 al 23 de Noviembre 2026
Desde, por camioneta$877.000

5 al 8 de Diciembre 2026
Desde, por camioneta$1.210.000

Desde, por camioneta$193.000

Desde, por camioneta$193.000
Avisanos y te escribimos cuando abra la próxima salida, o armamos una privada para tu grupo.
Bitácoras con fotos y videos de las salidas que ya hicimos.
17 al 20 de SeptiembreTravesia Necochea - San CayetanoBitácora de Travesía: Necochea & San Cayetano Toda expedición empieza mucho antes de poner primera o tocar la arena. Esta vez, el punto de partida fue esa típica notificación en la pantalla: un grupo de WhatsApp que se activa, las primeras presentaciones y las coordenadas exactas del hotel para que nadie tuviera margen de error en la ruta. El jueves 17 de septiembre fue el día del desembarco. A lo largo de la tarde fuimos llegando al hotel y se dio ese momento que siempre disfruto: cuando los números de teléfono y las fotos de perfil se transforman en personas de carne y hueso. De a poco, charla va y charla viene, empezaron a salir las historias. Teníamos de todo: desde quien jamás se había animado a meter las cuatro ruedas en la arena, hasta quien se sumó a último momento porque otra organización le canceló la salida apenas 48 horas antes, dejándolo a la deriva y perdiendo una reserva. Incluso tuvimos participantes locales, nacidos y criados en Necochea, que jugando de local nunca se habían aventurado a los médanos grandes. Esa primera cena compartida marcó el pulso de lo que venía. La calidad humana que se armó en esa mesa nos dejó en claro que no iba a ser una salida más. Entre risas, anécdotas, briefing técnico sobre protocolos de comunicación en VHF y pautas claras de seguridad, cerramos la noche listos para la acción. Día 1: Rompiendo mitos, técnica de rescate y lectura de terreno A las 9:30 en punto ya teníamos la caravana en movimiento rumbo al Balneario Orense. El plan: iniciar el recorrido y arrancar con la parte técnica. El abanico de experiencia era amplio: algunos jamás habían acoplado la reductora (la famosa "baja") y otros ni siquiera sabían por qué es fundamental desinflar los neumáticos antes de pisar el terreno blando. Y como la mejor forma de aprender no es que te lo cuenten, sino sentirlo, aplicamos pedagogía pura: los hicimos entrar a la playa con la misma presión que traían de la ruta. La lección fue instantánea. Sentir cómo el motor se esfuerza de más, cómo la camioneta se arrastra y pelea contra la arena, vale más que mil horas de teoría. Una vez que entendieron el por qué en el volante, bajamos libras y empezó otra historia. Dedicamos la jornada a pulir maniobras: lectura del terreno, inercias, trepadas progresivas y un ejercicio clave que no se negocia: aprender a abortar una trepada y bajar marcha atrás en línea recta desde médanos altos, sin pánico y con control absoluto del vehículo. El itinerario nos llevaba hacia el mítico Médano Cristiano Muerto, pero el terreno manda: el río venía con un caudal demasiado alto y cruzarlo implicaba un riesgo innecesario para los vehículos. La prioridad número uno es siempre la seguridad real, no el show. Si las condiciones no están dadas, no se fuerza. Decidimos preservar las máquinas, seguir sumando práctica y dejar la vara alta para coronar al día siguiente el gran Médano Blanco. Aprovechamos para meter talleres prácticos de autorrescate con planchas de desatasco y maniobras con eslingas. Explicamos la forma correcta de recuperar un vehículo enterrado sin pegar ese típico "tironazo" que destruye puntos de anclaje, corta eslingas y daña camionetas; el clásico concepto de ir siempre de menos a más, con tracción progresiva y controlada. Incluso intentamos encajar a propósito la Nissan de José Luis para hacer una demostración real... pero no hubo caso, esa chata se negaba rotundamente a quedarse enterrada. Cerramos la tarde con las camionetas llenas de arena, la técnica asimilada y una segunda cena donde el cansancio físico se mezclaba con la manija absoluta por lo que se venía. Día 2: Frente al coloso, el Médano Blanco Otra vez arriba temprano. A las 9:30 nos concentramos en el estacionamiento del hotel para el chequeo de equipos y reparto de handys. A las 10:00 la caravana ya estaba rodando, cruzando con tranquilidad el centro de la ciudad rumbo a nuestro objetivo principal: el Médano Blanco. A pesar de haber estado ahí infinidad de veces, cada vez que llego se me sigue imponiendo. Hay médanos que exigen respeto absoluto, y este es uno de ellos. Las caras de asombro de todo el grupo al verlo de frente eran para encuadrar; varios no podían creer cómo el viento y la naturaleza son capaces de acumular semejante mole de arena de manera totalmente natural. Llegó el momento de la verdad: armamos la zona de operaciones y lanzamos la consigna para ver quién se animaba a subirlo y quién a bajarlo. Obviamente, algunos prefirieron no treparlo y es totalmente válido; para una primera experiencia en 4x4, plantarse frente al Blanco intimida a cualquiera y acá nadie vino a demostrarle nada a nadie. Entre los que encararon la trepada, mención especial para la Nissan de Gustavo, que quedó a nada de coronar; le faltó apenas una pizca de inercia. La otra que arañó la cima fue la Ranger de Adrián, aunque claro, ahí jugaban a favor unos 100 CV extra en estado stock que marcan la diferencia cuando la arena se pone pesada. Después de varias pasadas intensas de subidas y descensos, le llegó el turno al "chinito" del grupo: el BAIC BJ30. Y acá se dio una de esas situaciones que valen oro a nivel formativo: en pleno descenso, la cola del vehículo se cruzó, la trompa dejó de responder a la dirección y apareció ese segundo de tensión típico. Fue el momento exacto para aplicar la técnica: volante hacia donde se busca trayectoria y una caricia firme al pedal del acelerador para que la tracción acomode el chasis. Hacer eso mientras vas cayendo por semejante pendiente parece totalmente contraintuitivo, pero la física manda y es la mejor maniobra para enderezar el vehículo en esas situaciones. Pasado el susto inicial y asimilado el aprendizaje, terminamos la jornada navegando por los imponentes cordones de médanos que hacen única a esta zona de Necochea. El cierre: la recompensa que no sale en el odómetro Caída la noche volvimos al hotel: extasiados, con el cuerpo molido, pero con la cabeza llena de adrenalina y aprendizaje. Siempre lo digo: el que cree que no tiene nada nuevo por aprender es el que menos entendió de qué se trata el off-road. Cuanta más experiencia acumulás en el terreno, más cuenta te das de que nunca se termina de aprender ni de pulir la técnica. Para cerrar la travesía tuvimos una última cena cargada de anécdotas, repasando cómo vivió el fin de semana cada uno y qué se llevaba en la mochila de experiencias. Son esos momentos exactos en los que mirás la mesa y decís: todo el esfuerzo valió la pena. No solo completamos una travesía técnica impecable, sino que nos volvimos con un grupo de amigos tremendo. 15 fotos 9 videos
9 al 12 de Octubre 2026PINAMAR (nocturna), PUNTA MEDANOS, CARILÓ y VILLA GESELLBitácora de Travesía: Pinamar, Punta Médanos, Cariló y Villa Gesell Hay travesías que se recuerdan por un médano, por una maniobra o por un paisaje. Esta la vamos a recordar por la gente. Cuando armamos el grupo de WhatsApp, cinco días antes de salir, lo dije medio en chiste: "Tenemos algunos reincidentes". Facu lo dijo mejor: "Me alegra que haya gente que ya nos conoce y repite con nosotros. Creo que eso nos da una buena señal". Y vaya si lo fue. Los que volvieron Gabriel llegó con su Jimny y con una frase que le había dicho en su primera travesía y que, evidentemente, nunca se olvidó (y grabó): subir un médano "es un acto de fe". Gabi y Lau volvieron con el BAIC, el "submarino", como lo bautizaron ellos mismos después de Necochea, donde según sus palabras pagaron por barro y les dimos el gusto. Esta vez venían por la revancha. Y otra de las parejas que repetía nos dejó, el último día, el mensaje que resume todo: "Una vez más, superando expectativas. Los quiero. Nos veremos pronto en otra travesía". Eso es lo que más me emociona de los que vuelven. En pleno médano, uno de ellos me lo dijo sin vueltas: "Me estoy divirtiendo más que la otra vez, porque estoy aplicando cositas que me enseñaron la otra vuelta". Ver que lo que practicamos juntos se queda, y que la segunda vez se disfruta todavía más, vale más que cualquier reseña. Los que llegaron por primera vez Del otro lado estaban los que debutaban, y fueron igual de protagonistas. Tato se presentó con la Hilux, la familia a bordo y un "es mi primera vez, estoy ansioso". Guillermo, con 67 años y "algo de experiencia en la arena", llegó con la Rampage y un humor que no se apagó en ningún momento. Darío con la Toro, Diego con su Ranger y Edu con la Alaskan completaron una caravana de lo más variada: pickups, SUV y Jimny, cada una con su carácter. Viernes: el desembarco El viernes 9 fue el día de llegada al Hotel Olimpia, en Ostende, nuestra base para los cuatro días. Como siempre, lo más lindo es ese momento en que los nombres del grupo y las fotos de perfil se transforman en personas de carne y hueso. Algunos llegaron temprano y otros pelearon con el tránsito para cruzar Buenos Aires, pero a la noche estábamos todos alrededor de la mesa, con la cena de bienvenida y una charla técnica para explicar lo que íbamos a hacer. Sábado: Punta Médanos y la nocturna A media mañana ya teníamos la caravana en movimiento. Arrancamos por lo básico, que es lo que no se negocia: protocolo de radio, cómo se usa el handy y cómo se circula en caravana. Después, presión de gomas y a los médanos grandes de Punta Médanos. Hubo trepadas con el instructor guiando por radio y el clásico "no cortes, seguí, seguí" hasta la cresta. Hubo encajadas, porque en la arena hay dos tipos de conductores: el que se encajó y el que se va a encajar. Y hubo, sobre todo, aprendizaje: hicimos un rescate real con eslinga explicado paso a paso. La eslinga sin enroscar, el encajado traccionando antes del tirón, tirones de menos a más y todo el grupo a una distancia del doble del largo de la eslinga, porque si algo se suelta se convierte en un proyectil. Son de esas cosas que conviene aprender con alguien al lado y no solos un domingo cualquiera. Esa misma noche, después de cenar, salimos a la nocturna por los médanos y los bosques de Pinamar. Había llovizna y frío, y no importó nada. Con láser y radio marcamos cada trepada: entrar entre 35 y 40 km/h, ni más ni menos, y en la cresta aflojar y dejar que baje sola, sin tocar el freno. Por radio salía una mezcla de instrucciones y carcajadas. Y llegó el momento de la noche: el BAIC de Gabi y Lau encaró el médano y subió entre gritos y aplausos. "Un par de golpes, pero subió. Para los que no confiaban en el BAIC, acá lo tienen". La revancha estaba cumplida. Domingo: Cariló, Villa Gesell y una noche que no estaba en el plan El domingo fue el turno de Villa Gesell y Cariló. Médanos frente al mar, tramos del circuito del Enduro del Verano y la entrada por los bosques de Cariló. Fue el día de poner en práctica lo aprendido: bajadas guiadas con volante quieto y sin miedo, cada uno leyendo su línea y animándose un poco más que el día anterior. Hicimos la bajada en grupo y almorzamos en un lugar precioso que encontramos en el camino. Como toda travesía tiene su detalle, el Jimny nos regaló un cambio de rueda en la arena, que terminó siendo una clase práctica: siempre una base firme bajo el crique, porque si no se entierra. Y como el grupo se quedó con ganas, hicimos algo que no estaba en el cronograma: una doble nocturna. Una por una, bajando el médano de noche con la guía de la radio. "No tocaste ni el freno, bien ahí". Cuando hay buena onda se arma un grupo de amigos, y a los amigos hay que escucharlos. El grupo Si hay algo que define este fin de semana es eso: el grupo. Las cargadas entre Jimnys y SUV, los apodos que nacieron en la arena, los videos que circularon hasta tarde, las cenas largas y las fotos del regreso, cuando nadie quería volver. Pudimos probar todos los vehículos y ver la diferencia entre la baja y la alta, y que cada uno conozca un poco mejor su camioneta y sus límites. Los mensajes de la vuelta lo dicen mejor que yo. "Gracias a los organizadores, unos genios. El grupo, excelente". "Para nosotros, que somos nuevos en esto del off-road, quedamos sorprendidos. Nos encantó. Muy buena onda de parte de todo el grupo con nosotros". "Nos llevamos una gran experiencia en la arena. Sin dudas volveremos". Y la firma de los dueños del BAIC, que ya avisaron que la próxima vienen con otra camioneta: "No solo no te dejan tirado, sino que te sacan dos veces". El cierre Gracias a Facu, a Ludmila, a Tobías y a Oli por sostener todo con paciencia, fotos y buena onda. Y gracias a cada tripulación por confiar en nosotros, pero sobre todo por el fin de semana que nos hicieron pasar a nosotros. Esa noche, ya en Buenos Aires, no quise terminar el día sin pedir un aplauso para los participantes: lo que nos hicieron reír no tiene sentido. Si me dan a elegir, esto es la mejor terapia. Nos vemos en la próxima. 13 fotos 0 videosSe requiere una camioneta o vehículo todoterreno 4x4 con caja reductora (baja / 4L) o tracción integral apta para off-road técnico, ganchos de remolque firmes al chasis y cubiertas en buen estado All-Terrain o Mud-Terrain.
Sí, todas las travesías se desarrollan en grupo guiado con camionetas oficiales de rescate y apoyo del staff (Renault Alaskan y Chevrolet S10), enlace satelital Starlink continuo y comunicación radial VHF permanente.
No es indispensable tener experiencia avanzada para la mayoría de las travesías iniciales o intermedias, ya que los instructores y guías indican paso a paso las maniobras, presiones de neumáticos y trazadas correctas por radio en todo momento.
Las travesías contemplan camioneta guía de apertura y rescate, hotelería seleccionada, pensión completa de gastronomía regional, enlace Starlink, oxigenoterapia para altura andina y asistencia mecánica en huella.