
PINAMAR (nocturna), PUNTA MEDANOS, CARILÓ y VILLA GESELL
De los médanos al faro: navegación técnica 4x4 diurna y nocturna en Pinamar y Punta Médanos.
- 9 al 12 de Octubre 2026
- 4 Días / 3 Noches
- PINAMAR
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Cómo se vivió la travesía
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Crónica de la Travesía
Bitácora de Travesía: Pinamar, Punta Médanos, Cariló y Villa Gesell
Hay travesías que se recuerdan por un médano, por una maniobra o por un paisaje. Esta la vamos a recordar por la gente. Cuando armamos el grupo de WhatsApp, cinco días antes de salir, lo dije medio en chiste: "Tenemos algunos reincidentes". Facu lo dijo mejor: "Me alegra que haya gente que ya nos conoce y repite con nosotros. Creo que eso nos da una buena señal". Y vaya si lo fue.
Los que volvieron
Gabriel llegó con su Jimny y con una frase que le había dicho en su primera travesía y que, evidentemente, nunca se olvidó (y grabó): subir un médano "es un acto de fe". Gabi y Lau volvieron con el BAIC, el "submarino", como lo bautizaron ellos mismos después de Necochea, donde según sus palabras pagaron por barro y les dimos el gusto. Esta vez venían por la revancha. Y otra de las parejas que repetía nos dejó, el último día, el mensaje que resume todo: "Una vez más, superando expectativas. Los quiero. Nos veremos pronto en otra travesía".
Eso es lo que más me emociona de los que vuelven. En pleno médano, uno de ellos me lo dijo sin vueltas: "Me estoy divirtiendo más que la otra vez, porque estoy aplicando cositas que me enseñaron la otra vuelta". Ver que lo que practicamos juntos se queda, y que la segunda vez se disfruta todavía más, vale más que cualquier reseña.
Los que llegaron por primera vez
Del otro lado estaban los que debutaban, y fueron igual de protagonistas. Tato se presentó con la Hilux, la familia a bordo y un "es mi primera vez, estoy ansioso". Guillermo, con 67 años y "algo de experiencia en la arena", llegó con la Rampage y un humor que no se apagó en ningún momento. Darío con la Toro, Diego con su Ranger y Edu con la Alaskan completaron una caravana de lo más variada: pickups, SUV y Jimny, cada una con su carácter.
Viernes: el desembarco
El viernes 9 fue el día de llegada al Hotel Olimpia, en Ostende, nuestra base para los cuatro días. Como siempre, lo más lindo es ese momento en que los nombres del grupo y las fotos de perfil se transforman en personas de carne y hueso. Algunos llegaron temprano y otros pelearon con el tránsito para cruzar Buenos Aires, pero a la noche estábamos todos alrededor de la mesa, con la cena de bienvenida y una charla técnica para explicar lo que íbamos a hacer.
Sábado: Punta Médanos y la nocturna
A media mañana ya teníamos la caravana en movimiento. Arrancamos por lo básico, que es lo que no se negocia: protocolo de radio, cómo se usa el handy y cómo se circula en caravana. Después, presión de gomas y a los médanos grandes de Punta Médanos.
Hubo trepadas con el instructor guiando por radio y el clásico "no cortes, seguí, seguí" hasta la cresta. Hubo encajadas, porque en la arena hay dos tipos de conductores: el que se encajó y el que se va a encajar. Y hubo, sobre todo, aprendizaje: hicimos un rescate real con eslinga explicado paso a paso. La eslinga sin enroscar, el encajado traccionando antes del tirón, tirones de menos a más y todo el grupo a una distancia del doble del largo de la eslinga, porque si algo se suelta se convierte en un proyectil. Son de esas cosas que conviene aprender con alguien al lado y no solos un domingo cualquiera.
Esa misma noche, después de cenar, salimos a la nocturna por los médanos y los bosques de Pinamar. Había llovizna y frío, y no importó nada. Con láser y radio marcamos cada trepada: entrar entre 35 y 40 km/h, ni más ni menos, y en la cresta aflojar y dejar que baje sola, sin tocar el freno. Por radio salía una mezcla de instrucciones y carcajadas. Y llegó el momento de la noche: el BAIC de Gabi y Lau encaró el médano y subió entre gritos y aplausos. "Un par de golpes, pero subió. Para los que no confiaban en el BAIC, acá lo tienen". La revancha estaba cumplida.
Domingo: Cariló, Villa Gesell y una noche que no estaba en el plan
El domingo fue el turno de Villa Gesell y Cariló. Médanos frente al mar, tramos del circuito del Enduro del Verano y la entrada por los bosques de Cariló. Fue el día de poner en práctica lo aprendido: bajadas guiadas con volante quieto y sin miedo, cada uno leyendo su línea y animándose un poco más que el día anterior. Hicimos la bajada en grupo y almorzamos en un lugar precioso que encontramos en el camino. Como toda travesía tiene su detalle, el Jimny nos regaló un cambio de rueda en la arena, que terminó siendo una clase práctica: siempre una base firme bajo el crique, porque si no se entierra.
Y como el grupo se quedó con ganas, hicimos algo que no estaba en el cronograma: una doble nocturna. Una por una, bajando el médano de noche con la guía de la radio. "No tocaste ni el freno, bien ahí". Cuando hay buena onda se arma un grupo de amigos, y a los amigos hay que escucharlos.
El grupo
Si hay algo que define este fin de semana es eso: el grupo. Las cargadas entre Jimnys y SUV, los apodos que nacieron en la arena, los videos que circularon hasta tarde, las cenas largas y las fotos del regreso, cuando nadie quería volver. Pudimos probar todos los vehículos y ver la diferencia entre la baja y la alta, y que cada uno conozca un poco mejor su camioneta y sus límites.
Los mensajes de la vuelta lo dicen mejor que yo. "Gracias a los organizadores, unos genios. El grupo, excelente". "Para nosotros, que somos nuevos en esto del off-road, quedamos sorprendidos. Nos encantó. Muy buena onda de parte de todo el grupo con nosotros". "Nos llevamos una gran experiencia en la arena. Sin dudas volveremos". Y la firma de los dueños del BAIC, que ya avisaron que la próxima vienen con otra camioneta: "No solo no te dejan tirado, sino que te sacan dos veces".
El cierre
Gracias a Facu, a Ludmila, a Tobías y a Oli por sostener todo con paciencia, fotos y buena onda. Y gracias a cada tripulación por confiar en nosotros, pero sobre todo por el fin de semana que nos hicieron pasar a nosotros. Esa noche, ya en Buenos Aires, no quise terminar el día sin pedir un aplauso para los participantes: lo que nos hicieron reír no tiene sentido. Si me dan a elegir, esto es la mejor terapia.
Nos vemos en la próxima.
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