
Travesia Necochea - San Cayetano
Recorrido por los punto mas emblematicos de Necochea y San Cayetano
- 17 al 20 de Septiembre
- 4 Días / 3 Noches
- Necochea, Provincia de Buenos Aires
Conocé el destino4x4 en Buenos Aires: rutas, mejor época y consejos
Cómo se vivió la travesía
Revive los mejores momentos, rescates técnicos, campamentos y vistas panorámicas documentadas por nuestro equipo.

Crónica de la Travesía
Bitácora de Travesía: Necochea & San Cayetano
Toda expedición empieza mucho antes de poner primera o tocar la arena. Esta vez, el punto de partida fue esa típica notificación en la pantalla: un grupo de WhatsApp que se activa, las primeras presentaciones y las coordenadas exactas del hotel para que nadie tuviera margen de error en la ruta. El jueves 17 de septiembre fue el día del desembarco. A lo largo de la tarde fuimos llegando al hotel y se dio ese momento que siempre disfruto: cuando los números de teléfono y las fotos de perfil se transforman en personas de carne y hueso. De a poco, charla va y charla viene, empezaron a salir las historias. Teníamos de todo: desde quien jamás se había animado a meter las cuatro ruedas en la arena, hasta quien se sumó a último momento porque otra organización le canceló la salida apenas 48 horas antes, dejándolo a la deriva y perdiendo una reserva. Incluso tuvimos participantes locales, nacidos y criados en Necochea, que jugando de local nunca se habían aventurado a los médanos grandes. Esa primera cena compartida marcó el pulso de lo que venía. La calidad humana que se armó en esa mesa nos dejó en claro que no iba a ser una salida más. Entre risas, anécdotas, briefing técnico sobre protocolos de comunicación en VHF y pautas claras de seguridad, cerramos la noche listos para la acción.
Día 1: Rompiendo mitos, técnica de rescate y lectura de terreno
A las 9:30 en punto ya teníamos la caravana en movimiento rumbo al Balneario Orense. El plan: iniciar el recorrido y arrancar con la parte técnica. El abanico de experiencia era amplio: algunos jamás habían acoplado la reductora (la famosa "baja") y otros ni siquiera sabían por qué es fundamental desinflar los neumáticos antes de pisar el terreno blando. Y como la mejor forma de aprender no es que te lo cuenten, sino sentirlo, aplicamos pedagogía pura: los hicimos entrar a la playa con la misma presión que traían de la ruta. La lección fue instantánea. Sentir cómo el motor se esfuerza de más, cómo la camioneta se arrastra y pelea contra la arena, vale más que mil horas de teoría. Una vez que entendieron el por qué en el volante, bajamos libras y empezó otra historia. Dedicamos la jornada a pulir maniobras: lectura del terreno, inercias, trepadas progresivas y un ejercicio clave que no se negocia: aprender a abortar una trepada y bajar marcha atrás en línea recta desde médanos altos, sin pánico y con control absoluto del vehículo. El itinerario nos llevaba hacia el mítico Médano Cristiano Muerto, pero el terreno manda: el río venía con un caudal demasiado alto y cruzarlo implicaba un riesgo innecesario para los vehículos. La prioridad número uno es siempre la seguridad real, no el show. Si las condiciones no están dadas, no se fuerza. Decidimos preservar las máquinas, seguir sumando práctica y dejar la vara alta para coronar al día siguiente el gran Médano Blanco. Aprovechamos para meter talleres prácticos de autorrescate con planchas de desatasco y maniobras con eslingas. Explicamos la forma correcta de recuperar un vehículo enterrado sin pegar ese típico "tironazo" que destruye puntos de anclaje, corta eslingas y daña camionetas; el clásico concepto de ir siempre de menos a más, con tracción progresiva y controlada. Incluso intentamos encajar a propósito la Nissan de José Luis para hacer una demostración real... pero no hubo caso, esa chata se negaba rotundamente a quedarse enterrada. Cerramos la tarde con las camionetas llenas de arena, la técnica asimilada y una segunda cena donde el cansancio físico se mezclaba con la manija absoluta por lo que se venía.
Día 2: Frente al coloso, el Médano Blanco
Otra vez arriba temprano. A las 9:30 nos concentramos en el estacionamiento del hotel para el chequeo de equipos y reparto de handys. A las 10:00 la caravana ya estaba rodando, cruzando con tranquilidad el centro de la ciudad rumbo a nuestro objetivo principal: el Médano Blanco. A pesar de haber estado ahí infinidad de veces, cada vez que llego se me sigue imponiendo. Hay médanos que exigen respeto absoluto, y este es uno de ellos. Las caras de asombro de todo el grupo al verlo de frente eran para encuadrar; varios no podían creer cómo el viento y la naturaleza son capaces de acumular semejante mole de arena de manera totalmente natural. Llegó el momento de la verdad: armamos la zona de operaciones y lanzamos la consigna para ver quién se animaba a subirlo y quién a bajarlo. Obviamente, algunos prefirieron no treparlo y es totalmente válido; para una primera experiencia en 4x4, plantarse frente al Blanco intimida a cualquiera y acá nadie vino a demostrarle nada a nadie. Entre los que encararon la trepada, mención especial para la Nissan de Gustavo, que quedó a nada de coronar; le faltó apenas una pizca de inercia. La otra que arañó la cima fue la Ranger de Adrián, aunque claro, ahí jugaban a favor unos 100 CV extra en estado stock que marcan la diferencia cuando la arena se pone pesada. Después de varias pasadas intensas de subidas y descensos, le llegó el turno al "chinito" del grupo: el BAIC BJ30. Y acá se dio una de esas situaciones que valen oro a nivel formativo: en pleno descenso, la cola del vehículo se cruzó, la trompa dejó de responder a la dirección y apareció ese segundo de tensión típico. Fue el momento exacto para aplicar la técnica: volante hacia donde se busca trayectoria y una caricia firme al pedal del acelerador para que la tracción acomode el chasis. Hacer eso mientras vas cayendo por semejante pendiente parece totalmente contraintuitivo, pero la física manda y es la mejor maniobra para enderezar el vehículo en esas situaciones. Pasado el susto inicial y asimilado el aprendizaje, terminamos la jornada navegando por los imponentes cordones de médanos que hacen única a esta zona de Necochea.
El cierre: la recompensa que no sale en el odómetro
Caída la noche volvimos al hotel: extasiados, con el cuerpo molido, pero con la cabeza llena de adrenalina y aprendizaje. Siempre lo digo: el que cree que no tiene nada nuevo por aprender es el que menos entendió de qué se trata el off-road. Cuanta más experiencia acumulás en el terreno, más cuenta te das de que nunca se termina de aprender ni de pulir la técnica. Para cerrar la travesía tuvimos una última cena cargada de anécdotas, repasando cómo vivió el fin de semana cada uno y qué se llevaba en la mochila de experiencias. Son esos momentos exactos en los que mirás la mesa y decís: todo el esfuerzo valió la pena. No solo completamos una travesía técnica impecable, sino que nos volvimos con un grupo de amigos tremendo.
Galería Fotográfica Oficial (14)














Videos & Registros de Huella (9)








